1. Introducción
Con un año de este método de estudio, conseguí trabajo como traductor de manga en la Editorial Ivrea.
Con dos, aprobé el N1 al primer intento y sin haber hecho nunca los otros niveles.
Con tres, gané la beca MEXT y ahora vivo en Japón, estudiando un posgrado en lingüística.
Pero lo importante no es el “talento”, sino la forma en la que estudiás.
Cuando empecé a aprender japonés, tenía esta extraña sensación de que, ahí afuera, tenía que existir un método más eficiente que el que habitualmente vemos en institutos de idioma.
Busqué incansablemente por todo internet, me uní a distintos grupos online de estudiantes y hablé con expertos. Dentro de esa búsqueda, finalmente di con lo que estaba buscando: la investigación del lingüísta Stephen Krashen, que cambió por completo mi forma de ver la adquisición de idiomas.
No te voy a aburrir con los detalles ahora, pero te cuento lo importante: el aprendizaje de un idioma está directamente vinculado a cuánto tiempo interactuamos con material nativo, comprensible y que nos interesa.
Krashen ha estado dedicando su vida a demostrar esta teoría y lo ha realizado a través de muchos experimentos con estudiantes de un segundo idioma.
Incluso está demostrado que algo tan simple como leer un libro de ficción que al estudiante le resulte interesante es más que suficiente para superar ampliamente a estudiantes que recurren a materiales de estudio tradicionales como libros de texto.
Si consideramos esta impactante realidad, entonces, ¿qué es lo mejor que uno puede hacer para aprender japonés? No es fácil, pero es simple: incorporá el japonés a tu tiempo de ocio. En eso se basa el el método que te voy a enseñar.