2. ¿Cómo adquirimos idiomas?
¿Cómo se aprende a andar en bicicleta? ¿Leyendo libros sobre pedaleo y mecánica? ¿O subiéndote y practicando hasta que te empieza a salir?
Con los idiomas pasa lo mismo. No importa cuántos ejercicios de gramática hagas ni cuántas tablas de conjugaciones memorices: cuando tenés a un japonés enfrente, no hay tiempo de pensar en la “tabla godan” que te obligaron a memorizar. Para cuando la recordaste, ya perdiste el hilo de la conversación… y capaz el japonés se rinde con vos e intenta hablarte en inglés.
Según investigaciones lingüisticas, las reglas gramaticales aprendidas a la fuerza sirven en la cotidianeidad únicamente como “autocorrector”, pero sólo cuando hay tiempo para pensar, un esfuerzo consciente en “hablar correctamente” y conocimiento profundo de la regla. En una conversación real, casi nunca se dan esas tres condiciones simultáneamente.
Pensá en cómo aprenden los bebés: están todo el día escuchando el idioma que los rodea. Aunque nuestro cerebro ya no tenga tanta plasticidad como cuando éramos chicos, el mecanismo sigue siendo el mismo. Si sos de mi generación, quizás aprendiste inglés viendo series o jugando videojuegos: es el mismo proceso. Cuando escuchamos mucho un idioma, el cerebro empieza a reconocer patrones.
Por ejemplo: si un japonés te saluda tres días seguidos con “ohayou gozaimasu” a la mañana y con “konbanwa” a la noche, aunque nadie te lo explique, vas a deducir por contexto y repetición que uno es un saludo matutino y el otro nocturno. Esto se llama “input comprensible“.
Evidencia científica
Esta regla aplica a todo: el vocabulario, la pronunciación y, sí, incluso la gramática. De hecho, en el año 2000 se llevó a cabo un estudio que, para evaluar métodos de aprendizaje, armó dos grupos de estudio:
Un grupo que estudió únicamente de libros de gramática diseñados para rendir exámenes. Otro grupo que se dedicó a leer ficción, sin hacer ejercicios tradicionales. A estos dos grupos después se les tomó un examen de gramática. ¿A cuál pensás que le fue mejor?
Sin vueltas: al grupo de lectura de ficción le fue considerablemente mejor que al otro. Sí.
Entendiste bien: leer sirve más para aprender gramática que el propio acto de estudiar gramática.
(foto) Los resultados del estudio. Fijate que al grupo de lectura le fue mejor incluso en escritura, a pesar de que únicamente estuvieron leyendo libros, sin hablar ni escribir en el idioma.
Está científicamente comprobado. Pero los institutos no quieren que lo sepas porque es mucho más redituable venderte los workbooks y mantenerte pagando la matrícula.
Adquirimos un idioma cuando entendemos mensajes. Voy a citar un fragmento de la investigación del reconocido lingüista Stephen Krashen:
“La respuesta es simple: adquirimos un idioma cuando entendemos algo que nos dijeron o algo que leímos. No hay ninguna otra forma de hacerlo. Si bien todos somos diferentes de algún modo u otro, el ser humano sólo adquiere idiomas de una única manera.” (2013:3, traducido del inglés)
Para adquirir un idioma, no nos tenemos que esforzar. El proceso es subconsciente y lo único que hace falta es entender mensajes. Además, es involuntario: cuando recibís un mensaje y lo entendés, adquirís. No es una decisión.
Es por este motivo que todo ese material que te oblian a leer en los cursos tradicionales de los típicos institutos de idiomas no sirven. Además de ser poco útiles para el mundo real, son incluso dañinos. El costo de oportunidad del tiempo que perdés dedicando tiempo a teoría insulsa es grande. Si vas a memorizar algo, lo que tiene sentido memorizar es vocabulario básico: lectura y sentido de kanjis. Tablas de conjugaciones, contadores o incluso escritura de kanji son conceptos interesantes de aprender para un estudiante avanzado, pero representan una pérdida de tiempo para el alumnno que todavía tiene dificultades leyendo textos básicos. Acá radica el problema más grande del sistema de enseñanza tradicional.
La inseguridad es normal
Es entendible creer que muchos alumnos se decepcionarían o aburrirían si les dijeras que simplemente es cuestión de leer mucho. Pero la realidad, por lo menos para todos los niveles hasta el N1, es esa. Después del N1 sí entra en juego la cuestión de solidificar los conocimientos teóricos y desempeñarse plenamente en habilidades de producción. Pero el JLPT evalúa comprensión y la comprensión es lo primero que llega. Por lo tanto, si una persona tiene dificultades con un examen que sólo evalúa comprensión, cualquier método que obligue al estudiante a producir está errado desde el vamos desde un punto de vista tanto empírico como teórico.
Una vez, me dijeron "bueno, Agustín, pero el curso para mí es importante porque me hacer sentir seguro". La pregunta es esta: ¿por qué tendrías que sentirte seguro sobre un idioma que no hablás? Por el contrario: si te sintieras seguro, estarías obviando la realidad de todavía te falta aprender. La "seguridad" es algo que llega en los niveles más avanzados. Sentirte seguro en niveles iniciales sólo facilita la formación de malos hábitos que luego son difíciles de corregir.
Quizás esto te parezca estricto, pero la realidad es esa: aprender algo nuevo siempre va a ser un proceso difícil, y más que sentirte "seguro", tenés que sentirte "cómodo" con el hecho de que va a haber cosas que no te van a salir bien, y con el hecho de que si te cruzaras a un japonés por la calle probablemente te pondrías nervioso. Esto es lo normal: es obvio que te va a generar nervios desempeñarte en lo que no tenés demasiada experiencia. Intentar eliminar la "inseguridad" es contraproducente y va en contra de la naturaleza humana.